Cuando se habla de residuos peligrosos biológico-infecciosos (RPBI) casi todos piensan en hospitales. Pero la NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002 aplica a cualquier establecimiento que genere este tipo de residuos, sin importar su tamaño ni su giro principal.
¿Qué es un RPBI?
Es un residuo que contiene agentes biológico-infecciosos en concentraciones capaces de causar enfermedad. La norma no se fija en el tipo de negocio, sino en el material: sangre, tejidos, cultivos o punzocortantes que estuvieron en contacto con ellos.
¿Quién genera RPBI además de hospitales?
- Consultorios médicos y dentales, incluidos los servicios médicos dentro de plantas industriales.
- Laboratorios clínicos, de investigación y de control de calidad que trabajan con muestras biológicas.
- Estudios de tatuaje y perforaciones.
- Clínicas veterinarias y bioterios.
- Farmacias con servicio de inyecciones o pruebas rápidas.
Las 5 categorías de RPBI
- Sangre y sus componentes en forma líquida.
- Cultivos y cepas de agentes biológico-infecciosos.
- Patológicos: tejidos, órganos y partes que se extirpan o remueven.
- No anatómicos: materiales de curación empapados o saturados de sangre o fluidos.
- Objetos punzocortantes: agujas, bisturís, lancetas y similares que estuvieron en contacto con humanos o animales.
¿Cómo se envasa cada uno?
La norma asigna un envase y un color según el tipo y el estado físico del residuo:
- Bolsa roja: residuos no anatómicos sólidos y sangre en estado sólido.
- Bolsa amarilla: residuos patológicos sólidos.
- Recipiente rígido rojo: objetos punzocortantes.
- Recipiente hermético rojo: líquidos de sangre y no anatómicos.
- Recipiente hermético amarillo: patológicos líquidos.
Además, la norma clasifica a los establecimientos en niveles I, II y III según su tamaño y volumen de generación, y de eso dependen otras obligaciones como el almacén temporal y los tiempos máximos de almacenamiento.
Qué revisa la autoridad
En una inspección se suele pedir el registro como generador, los manifiestos de entrega–transporte–recepción, la autorización del recolector y la evidencia de que el personal sabe separar y envasar. Un error frecuente es contratar un recolector sin verificar que tenga autorización vigente: la responsabilidad del residuo sigue siendo del generador.
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